domingo 25 de abril de 2010

ORQUÍDEAS DEL S.XVIII

A la sombra de un acebuche
me protego de un frio polar
que me acecha cuando madrugo
y subo una cuesta eterna
con fantasmas que la contemplan
y susurran
al oído de los pájaros muertos,
de frio,
que no hay sitios después de la cuesta,
que me quede escondida, al paso de un caballo a galope,
que me lleve
que me lleva a ningún sitio.
Escondido.
Al abrigo de una manta de olivos.

1 comentarios:

Tiny Dancer dijo...

Fantasmas embusteros... ¡Siempre hay sitios después de la cuesta!