Algarabías caducadas de Poniente, que vienen a ritmo de blues diciéndome que pare y repose al paso del galope de los gigantes barbudos que esperan pacientemente la llegada de un tren que no deja de silbar humo al pasar volando despacio.
Me encanta el ritmo, y me encantan los gigantes barbudos.
Pondría este poema como ejemplo de "onírico" a cualquiera que me preguntase. (Y creo que es precisamente el hecho de que el tren pasa volando despacio lo que remató esa impresión).
2 comentarios:
Me encanta el ritmo, y me encantan los gigantes barbudos.
Pondría este poema como ejemplo de "onírico" a cualquiera que me preguntase. (Y creo que es precisamente el hecho de que el tren pasa volando despacio lo que remató esa impresión).
a mí me gustan los trenes que vuelan :)
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